Después de jabonearme energicamente por debajo de una de las
6 duchas a la salida del hamam, me dirijo hacia la piscina. El juego de los
cuerpos cimbreantes por debajo del agua tiene algo irreal y me introduzco en
esta fuente caliente y pura. Todo el estress acumulado durante la semana se
evapora poco a poco con aquel paseo.
Termino una pequeña sesión de relajo al acostarme en
una tumbona. El reflejo del agua cristalina al techo me recuerda los viajes
de Sinbad : Me he vuelto marinero navegando hacia el Oriente.
Descansado, vuelven mis sentidos poco a poco. Me dejo guiar por los olores de
ensenso que llegan del salón vecino. Sería canela ? Caminando,
vuelvo a distinguir mi bello desconocido a traves de un mucharabie de madera.
Le sigo por los corredores atraido por sus misterios al excitante frangance.