Cabina o caverna de los tesoros de Ali Baba ? Dentro, mi amante ocasional me
quita la toalla. Cierro la cerradura : los placeres prohibidos se saborrean
en privado. La luz tamizada de la lámpara nos destapa una larga banqueta.
Nuestros labios se rozan, nuestros cuerpos se mezclan. Las mil y una noches
nos emborracha y encadena a su cuento.
El colchón obedece docilmente a nuestros movimientos febriles, El tiempo
esta sospendido a nuestra intimidad.
Mientras la música suave del Riad empieza un baile apasionado, gozo de
las frutas de una pasión efímera. Sueño a las palabras
del poeta Ibn Hazm : « El amor es cosa natural, natural tambien es dejarse
ganar por él».
Súbito, la música se para y la exaltación cae. Nuestras
bocas se unen por última vez, como un adios. Tengo sed.